Una maravillosa equivocación

Málaga 50 llegó a mi vida por pura equivocación. Sí, sí, tal como suena: yo quería llamar a otro proyecto de cohousing… y acabé hablando con Málaga 50, que por entonces estaba todavía dando sus primeros pasos.

Yo soy de Madrid y siempre he dicho que quería jubilarme junto al mar. Y la Axarquía malagueña tenía algo que me tiraba especialmente. Así que empecé a buscar una casa por la zona. Pero una vocecilla en mi cabeza no dejaba de insistir: “¿Y tú qué vas a hacer allí sola, empezando de cero?”.

Y entonces llegó el confinamiento. Con él, las horas infinitas de internet, de curiosear, de clicar aquí y allá… y así fue como descubrí el cohousing. Lo básico al principio, lo suficiente para pensar: “Anda, pues esto tiene muy buena pinta”. Y cuanto más leía, más me gustaba la idea. Empecé a buscar proyectos y a llamar. Pero ninguno terminaba de convencerme. Unos por la ubicación, otros porque tenían más normas que un internado inglés —y bastantes he seguido ya en mi vida como para apuntarme a otra colección—, y otros porque no contemplaban que pudiera ir con mi perra. Y mi perra, aviso, no se queda atrás.

Hasta que encontré un proyecto que parecía prometedor. Me lo pensé un tiempo y, unos meses después, decidí llamar para seguir avanzando. Y ahí fue cuando la vida hizo una de esas carambolas tan suyas: me equivoqué y llamé a Málaga 50. Lo más divertido es que estuvimos hablando un buen rato antes de que nos diéramos cuenta de que algo no cuadraba. Pero, cuando por fin descubrimos la confusión, ya era demasiado tarde: aquella “equivocación” había llegado para quedarse.

Porque con Málaga 50 fue un flechazo a primera vista. Todo encajaba: la flexibilidad, la cercanía y la cordialidad del grupo semilla, las facilidades, el hecho de que mi perra fuera bienvenida… y también la zona que estaban buscando. Porque entonces todavía no había ni terreno. Yo siempre digo, medio en broma y medio en serio, que “compré humo”, porque el proyecto no era más que un sueño. Pero qué bien me salió la jugada: ese humo hoy tiene forma de un grupo humano estupendo, una ubicación fantástica y un edificio ya en construcción.

Así que, si algo he aprendido de toda esta historia, es que a veces las mejores cosas de la vida llegan, precisamente, por equivocación.

Ana

Conocía el concepto Cooperativa de viviendas Senior y cuando supe que un grupo había iniciado un proyecto en Torre del Mar y además, conocía a dos de sus integrantes del mundo sanitario como yo, indague, y hace más de dos años que soy socia de este proyecto.

Lo mejor para mi es la ubicación dentro del centro urbano, muy cerca de los centros sanitarios, comerciales, restaurantes, cafeterías, heladerías, etc. y por supuesto, la playa con su hermoso y extenso paseo marítimo. En resumen, todo lo necesario para disfrutar confortablemente de una vida tranquila sin grandes desplazamientos.

Por otro lado esta bien comunicada con Málaga para poder ir con frecuencia y disfrutar de la ciudad con su gran oferta cultural. También por tener amistades y vivencias personales que me unen a esta localidad más de 30 años.

En estos dos años estoy conociendo poco apoco a los componentes de la cooperativa y espero que al inicio de la convivencia seamos una gran y variada familia con objetivos comunes que faciliten la coexistencia, diaria y el disfrute de los recursos que entre todos vamos a poner en marcha.

María Teresa.

Llevo formando parte de este proyecto cinco años. Cuando entré aún estaba trabajando, pero ya pensaba en la jubilación. Ahora, con 62 años, puedo decir que estoy contenta con la decisión que tomé para plantear mi vida futura.

Soy una persona dinámica y laboriosa, características que no quiero perder. En este sentido, Cohousing Málaga 50 me ofrece la oportunidad de participar en la vida comunitaria y en la toma de decisiones. Por fortuna, aquí he encontrado personas con grandes valores e ilusiones.

Por otra parte, mi casa actual, en Rincón de la Victoria, se me ha quedado grande al haberse marchado mis hijos fuera de Málaga. Además, tiene escaleras, lo cual puede ser un inconveniente para las personas mayores. Nuestro edificio está diseñado eliminando barreras arquitectónicas.

Su emplazamiento se encuentra en la bella costa este malagueña, como podéis averiguar. Yo me enamoré de esta tierra y su gente hace más de 35 años y no quiero irme de aquí.

Otra ventaja más que me hizo elegir vivir en Cohousing Málaga 50 es que los apartamentos tendrán dos dormitorios, con lo cual mis hijos y mis hermanas (que también viven fuera de esta provincia) podrán venir a visitarme y estar unos días conmigo, ¡Por turnos, claro!

Isabel Ramos Rodríguez

Para mí, Málaga 50 es la oportunidad de vivir la madurez que siempre soñé: en plena libertad, pero rodeado de una comunidad que es como una familia elegida. Lo que hace especial nuestro proyecto no es solo el apoyo mutuo, sino su ubicación excepcional en el centro de Torre del Mar. Vivir aquí nos permite disfrutar de la vitalidad del pueblo y de la cercanía del mar, convirtiendo cada paseo por la playa en parte de nuestro día a día y de nuestro bienestar.

Nuestro cohousing es un espacio de vida activa donde la soledad no tiene lugar. Aquí, hemos diseñado un hogar a nuestra medida, donde combinamos la independencia de nuestra propia vivienda con la alegría de compartir zonas comunes y proyectos con amigos. En Málaga 50, no solo compartimos un edificio cerca del Mediterráneo; compartimos una filosofía de vida basada en la ayuda, la alegría y el compromiso de envejecer juntos y con plenitud.


Marta

¿Por qué estoy aquí?

Testimonios de algunos integrantes de nuestro cohousing

Ana con su perrita
Ana con su perrita
María Teresa
María Teresa
Isabel Ramos
Isabel Ramos
Marta
Marta

Decidí vivir en un cohousing porque un día entendí que los últimos años de mi vida quiero pasarlos rodeada de personas donde prime el cuidado mutuo.

Vivir aquí significa saber que, si enfermo, habrá alguien que me traiga una sopa o pregunte cómo estoy sin que se lo pida. Es un esfuerzo compartido que nace del afecto, el bienestar de uno importa a todos.

He elegido el cohousing porque creo en una vida donde nadie se queda atrás, donde el tiempo se usa para ayudarnos y sobretodo hacer cosas juntos, creando lazos invisibles que nos unan y nos conviertan en una gran familia.

En Málaga 50, desde el primer día me he sentido arropada, soy una persona tímida, me cuesta socializar pero aquí tod@s con su cariño y apoyo, han hecho que me sienta muy bien.

Aunque aún no estamos conviviendo juntos, sí hacemos cosas juntos, tenemos varios grupos, uno de ellos, es el grupo "andarines" al cual pertenezco, donde realizamos de vez en cuando salidas de senderismo, entre caminata y caminata nos echamos unas risas, y por supuesto al finalizar una comida para poner un estupendo punto final merecido al esfuerzo realizado. Todo ello va haciendo que nos vayamos conociendo algo más. También tenemos quedadas anuales para que los que están lejos de Málaga tengan oportunidad de pasar un finde en nuestra maravillosa ciudad, que podamos disfrutar juntos unos días y vernos cara a cara. Encuentros que nos sirven para que cuando podamos por fin estar en nuestro cohousing, todo sea más fácil, todos los vecinos ya nos conoceremos de alguna forma u otra y esa confianza y amistad que vamos labrando poco a poco será lo que finalmente nos complete.

Pilar

¿Vivir en nuestro Cohousing a los 50 años? ¡Es como irse de Erasmus, pero con mejor vino!

Si piensas que el cohousing “es una comunidad de mayores”, borra esa imagen de tu mente ahora mismo. Vivir en una vivienda colaborativa a los 50 es, básicamente, hackear el sistema para quedarte con lo mejor de la vida: independencia en tu propia casa y la diversión y el apoyo constante de vivir con tus amigos.

Anun y Cristóbal

LO DECIDIMOS JUNTOS, SIN DISCUSIÓN

Y fue nada más conocer el proyecto a través del blog que había creado el primer CR para su difusión. Sin embargo, teníamos ya la palabra «cohousing» bien aprendida, pues llevábamos algunos años antes de jubilarnos mirando, buscando…

Aparte de un grupo humano sénior, experimentado, abierto, con ganas de plantear una convivencia en la recta final de la vida desde los «principios» que nos había tocado desarrollar en nuestra trayectoria sociolaboral y familiar, queríamos que esa nueva experiencia de «compartir valores» fuera más gratificante aún, en un «lugar con mar», pero sin perder el horizonte de la montaña; en un «lugar llano», «URBANO», pero sin pasarse, con los servicios necesarios para no echar de menos las cosas que nos pueden aislar si no las tienes.

En fin, se nos cruzó delante TORRE DEL MAR con su «Cohousing Málaga 50». La solicitud de adhesión, tras conocer el visto bueno de la entrevista online, fue cuestión de minutos y, cinco días más tarde, el 18 de octubre de 2021, en una fecha muy determinante para nosotros, estábamos firmando el contrato.

Y, desde entonces, esta sevillana y este canario, aquí estamos atentos a los movimiento de la grúa, esperando que pase lo más pronto posible la etapa de construcción, a ver si conseguimos celebrar todas y todos junt@s el «Happy New Year 2028».

María Luisa y Tomás

HISTORIA MUY PERSONAL DE CÓMO ME VINCULÉ AL CONCEPTO DE COHOUSING, EN GENERAL, Y A ESTE PROYECTO EN PARTICULAR

Hola, me llamo Gregoria y quiero compartir cómo descubrí el cohousing —o viviendas colaborativas, como prefiero llamarlo— y cómo terminé formando parte del Proyecto Cohousing Málaga 50.

Era el día de la Virgen del Carmen de 2019. Conducía hacia Sevilla cuando la señal de la radio se perdió. Cerca de Antequera volvió a sintonizarse y, en ese instante, escuché a un hombre hablar sobre un grupo de personas que habían vendido sus viviendas en Madrid para trasladarse a un complejo residencial autogestionado. Comentaba que realizaban numerosas actividades, entre ellas Chikun (Qigong).

Para mí, que en aquel momento estaba en el segundo año de formación en esta disciplina china, esas palabras fueron mágicas. Pasé de oír a escuchar. Presté mucha más atención a la entrevista y despertó en mí un profundo interés por investigar y conocer mejor ese concepto de viviendas colaborativas. Además, sentí una especie de conexión, como si aquella información fuese una señal que me invitaba a seguir indagando.

Descubrí que la persona entrevistada pertenecía a Trabensol. A través de su web recopilé información sobre este y otros proyectos de cohousing. Al final del verano viajé a Santoña para hablar con el presidente de Brisas del Cantábrico. Estaba tan motivada que animé a amistades y familiares a crear un grupo de WhatsApp con personas interesadas en este tipo de iniciativas. Nuestro grupo se llamó Magasol, e incluso llegamos a crear una página web.

En febrero de 2020 nos reunimos con otros tres grupos de Málaga — Cohousing Málaga 50 SCA, El Rebalaje y Alborán— con la intención de conocernos y compartir experiencias.

Pronto fue evidente que el proyecto más avanzado era Cohousing Málaga 50, ya constituido como cooperativa. Con el deseo de conocerlo mejor, contacté con varias de sus socias fundadoras y, desde la primera entrevista, supe que ese era mi lugar. Propuse a mi grupo unirnos a este proyecto para aunar esfuerzos y, finalmente, decidimos disolvernos.

Desde el principio me enamoró que Cohousing Málaga 50 promueva valores como convivir, compartir, colaborar y cocrear. Me gusta que estos pilares no sean solo palabras que empiezan por la letra “C”, sino principios reales que guían el día a día del proyecto, junto con la toma de decisiones de forma asamblearia.

La pandemia se cruzó en nuestro camino, pero desde septiembre de 2020 soy socia de Cohousing Málaga 50. Confío en que, cuando finalicen las obras y nos instalemos, podamos disfrutar —junto a personas del entorno que quieran unirse— de estupendas sesiones de Qigong (chikun), que contribuirán a mejorar la salud y el bienestar emocional.

Para terminar, quiero animaros a que, si sentís interés por organizar vuestro futuro de esta manera, vengáis a conocernos. Estamos desarrollando este proyecto con mucho cariño y, siguiendo con el símil marinero tan propio de Málaga, estoy segura de que lo llevaremos a buen puerto.

SALUD

Gregoria